Brechas económicas de género en Panamá

La estrategia de la IPG de Panamá pretende reducir las brechas económicas de género identificadas mediante un proceso previo de diagnóstico.

Brechas de exclusión laboral 

En Panamá 750 mil mujeres en edad de trabajar se encuentran ausentes del mercado laboral. La mayoría son amas de casa que aluden a las responsabilidades familiares como principal motivo que les impide participar en la actividad laboral.

La ausencia en el mercado laboral afecta particularmente a las mujeres con bajos niveles de instrucción, las del medio rural, a las casadas o unidas en pareja, las que tienen un mayor número de hijos(as) y entre las pobres.

La situación es preocupante, sobre todo, en el caso de las jóvenes. Más de 150 mil mujeres menores de 29 años (115,000 “mal llamadas” Ninis y 35,000 desempleadas) no participan actualmente en el mercado laboral panameño. Esta brecha supone tanto un despilfarro de talento femenino como un eventual riesgo social.


Brechas de aprovechamiento del talento

A pesar del logro educativo alcanzado, las mujeres se encuentran infrarrepresentadas en los sectores de conocimiento del futuro. Esta infrarrepresentación se traslada al mercado laboral, siendo que las mujeres son minoría en sectores de oportunidad como el logístico, el comercio al por mayor o el de las TIC, donde tan solo representan 1 de cada 3 personas ocupadas. 

La Brecha salarial de género

En Panamá las mujeres, en promedio, perciben un salario mensual inferior al 11% que los hombres, un 5% en el salario promedio hora. La brecha salarial de género se intensifica en determinados sectores y categorías ocupacionales. 

Las Brechas de Liderazgo

Panamá ostenta una de las mejores posiciones de América Latina respecto a la presencia de mujeres en cargos directivos. Las mujeres representan el 45% del personal en estos cargos.

Sin embargo, las mujeres gerencian en los mandos medios e inferiores, pero están prácticamente ausentes en los superiores, fenómeno que ha venido a denominarse como la constante de las mujeres en los segundos puestos

Adicionalmente, la representación de mujeres en las juntas directivas de las entidades del sector público es tan solo del 18% y de un 14% en el caso de las empresas privadas cotizadas.

Estas brechas también están presentes en el liderazgo ejercido por cuenta propia. En Panamá solamente 3 de cada 10 personas autoempleadas son mujeres, proporción que desciende a 2 entre los empleadores. Se concentran en muy pocos sectores productivos y los rasgos típicos de su actividad empresarial muestran otros aspectos como la inferior introducción de tecnología, una baja actividad exportadora, limitadas redes de contactos y un tamaño pequeño, cuando no se trata de negocios “unipersonales”.

Las Brechas de Cuidado

El 74% del trabajo doméstico en Panamá es realizado por mujeres. Al mismo tiempo, el déficit de atención directa de cuidado de menores de 3 años, en intervención extradoméstica (fuera de los hogares), alcanza casi a la mitad de los niños y niñas en esta edad, siendo tan solo el 1% los que asisten a un centro público. 

El permiso de maternidad en Panamá es de 14 semanas y recientemente se ha aprobado una licencia de paternidad de 3 días. Ambos son de los más reducidos de América Latina. 

En las compañías, por su parte, la implantación de medidas de conciliación entre la vida profesional y familiar y corresponsabilidad en las tareas de cuidado es aún bastante incipiente. 

Las Brechas Transversales: Precariedad y Discriminación Multidimensional

La brecha de género se acentúa cuando se cruza con las brechas económicas, sociales, territoriales, raciales y étnicas, dando lugar a la identificación de una serie de grupos de mujeres seriamente afectados por la precariedad y la discriminación laboral. Es el caso de las mujeres rurales, las indígenas, las afrodesdencientes, las jefas de hogar, las empleadas domésticas… que, con realidades muy dispares, padecen las situaciones de desigualdad e inequidad más acentuadas. 

¿Este es el Panamá competitivo y con equidad que queremos?